
Quizá, uno de los mayores errores que ha cometido Guillermo Vázquez desde que está en el timón de Pumas es haber sacado del campo a Martín Bravo, quien no sólo anotó los dos goles que le daba el triunfo parcial (2-0) al equipo sobre el Atlante, sino que estaba convertido en el hombre peligroso de los universitarios.
"El resultado no es bueno porque necesitábamos ganar. Lamentablemente, no supimos ganar. El resultado nos deja un sabor amargo", dijo Bravo, quien estaba perplejo por su cambio; no supo el por qué de la decisión de Memo Vázquez.
alencia desconoce la razón por la que Bravo dejó el partido ni por qué el cuerpo técnico decidió debutar a un jugador (Kevin Quiñones) cuando el desarrollo del encuentro, quizá no lo ameritaba. "No soy quien hace los cambios. Nosotros estamos para jugar y para dar nuestro mejor esfuerzo", subrayó.
Se le insistió acerca de la ausencia de Bravo y negó que sin él Pumas se haya relajado. "Tuvimos una desatención durante un lapso del juego y ahí el rival supo aprovechar bien, porque tiene jugadores que en cualquier momento pueden hacer daño".
Reconoce que el 2-0 suele ser un marcador engañoso, pero "es una ventaja que cualquier equipo firmaría iniciando un partido". Dice que Pumas no hizo las cosas del todo mal, aunque "tenemos que aprender a no desconcentrarnos en ningún momento del partido".
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